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DETOXIFICACIÓN: ¿MITOS O REALIDAD?

En los últimos años se ha escuchado mucho sobre la detoxificación del cuerpo. Encontramos artículos sobre el tema en muchas revistas, noticias y páginas de internet. Pero, ¿es esto un mito o una realidad?

Para poder entender que es y si es necesaria, vamos a revisar un poco de la fisiología del cuerpo y como maneja las sustancias que entran y que, o no son necesarias o son tóxicas por lo que deben ser eliminadas.

La vía de entrada de sustancias al cuerpo es a través de la vía digestiva cuando comemos, la vía respiratoria cuando respiramos y la piel cuando entra en contacto con sustancias del medio ambiente. Además, hay sustancias del metabolismo celular que deben ser desechadas.

Cuando comemos cualquier sustancia o alimento, éste es absorbido hacia la sangre desde el tubo digestivo. Luego se lleva a través de los vasos sanguíneos hacia el hígado, que es el gran órgano encargado del metabolismo de todas estas sustancias. Procesa los alimentos y los envía al resto del cuerpo para su nutrición. Es encargado del metabolismo de todos los medicamentos, sustancias químicas que ingresan con las comidas y contaminantes que vienen con el agua.

La función del metabolismo es procesar todas las sustancias que en su mayoría son liposolubles, solubles en medios grasosos  y las convierten en sustancias hidrosolubles,  solubles en agua, para que puedan ser eliminadas por los riñones a través de la orina, por la piel en forma de sudor, en la bilis y por el aparato respiratorio.

En el proceso del metabolismo de todas estas sustancias, el hígado requiere de una infinidad de micronutrientes como las vitaminas y minerales, que actúan como cofactores para los procesos enzimáticos que llevan a cabo este metabolismo.

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, se han desarrollado más de 85.000 sustancias químicas que se utilizan en todo lo que nos rodea. Pesticidas, herbicidas, fungicidas, plásticos, aditivos para las comidas, etc. Y todas estas sustancias contaminan nuestro medio ambiente. Lo que comemos está lleno de aditivos y pesticidas. El aire está contaminado con desechos de todas las industrias y del plomo que queda en el aire cuando los automóviles queman la gasolina. El agua también está contaminada con sustancias de las industrias y de la agricultura. Todas esas cremas, geles, champú, bloqueadores solares, etc., que nos aplicamos en la piel, también son absorbidos.

Toda esta carga tóxica, que no existía hace 100 años, lleva a que los órganos encargados de los procesos de metabolizar y excretar todas estas sustancias, se encuentren en muchos casos sobrecargados, por lo que estas sustancias empiezan a acumularse en el organismo, especialmente en el tejido adiposo.

Un ejemplo de esto es el Bisfenol A (BPA). En Estados Unidos de América, se encuentra en la orina del 93% de todas las personas mayores de 6 años, y actúa como un disruptor endocrinológico. Esto quiere decir que se parece a las hormonas del cuerpo y los receptores en la superficie de la célula creen que es la hormona verdadera y hace cambios cuando estas sustancias los estimulan. Otro ejemplo son los ptalatos, sustancias que se encuentran en los plásticos, cosméticos, champú e incluso en algunos medicamentos y suplementos nutricionales. Está asociado a alergias, trastornos de la conducta, depresión, disminución de la fertilidad, obesidad, diabetes tipo II y cáncer. Además, interfieren en el hígado con los procesos del metabolismo de muchos químicos.

Con esta pequeña descripción de las cargas tóxicas y de cómo lo maneja el cuerpo, la pregunta de si el acúmulo de toxinas y su proceso de eliminación por parte del cuerpo es un mito o una realidad, se responde por sí sola.

Luego aparece el problema de que hay decenas sino miles de dietas, jugos, plantas y medicamentos recomendados para ayudar en este proceso de detoxificación.

El primer pilar para lograr la detoxificación es reducir o suprimir en lo posible el ingreso de sustancias tóxicas a nuestro cuerpo. Esto se logra en primer lugar, eliminando de la dieta todas esas comidas que son ricas en químicos como los saborizantes, colorantes y preservantes. Quiere decir que deben eliminarse todas las comidas de que han sido modificadas industrialmente como pasteles, galletas, dulces, pastas, gaseosas, jugos empacados, etc.

También hay que revisar que sustancias contienen las cremas, cosméticos, champú, bloqueadores solares y otros elementos que nos aplicamos en la piel. Todos se absorben.

Con respecto a la calidad del agua, los ríos de donde los acueductos toman el agua, generalmente están contaminados por residuos de la agricultura, metales pesados, desechos industriales, etc. Lo mejor es conseguir un filtro para metales pesados y químicos, ya que estos son los contaminantes más abundantes en el agua.

Con respecto al aire, es muy difícil controlar la calidad del aire en las ciudades. Entre más lejos se viva de calles de alto tránsito mejor, pero es un factor de difícil control.

El segundo pilar es aumentar el consumo de alimentos frescos, no procesados, preferiblemente que sean locales porque no han tenido largos periodos de transporte, con muchas verduras y algunas frutas que estén en cosecha (garantiza que estén más frescas), ya que estos alimentos contienen más vitaminas y minerales, además de los otros nutrientes como proteínas, grasas y carbohidratos.

La dieta debe contener abundante fibra porque la flora intestinal beneficiosa requiere de la fibra para poder prosperar y nos ayuda en la producción de algunas vitaminas que no se encuentran fácilmente en la dieta, y en el proceso de descomposición de algunas sustancias químicas.

Se puede usar suplementación con multivitamínicos, pero debe buscarse que sean de buena calidad y que las vitaminas que tengan sean de una presentación biodisponible. Esto quiere decir que el intestino pueda absorberlos y que el cuerpo pueda utilizarlos sin que tengan efectos secundarios.

Luego viene la utilización de plantas (fitoterapia) como los jugos de verduras y frutas muy de moda hoy en día. Si se decide usar este tipo de complemento para la detoxificación, debe tenerse en cuenta que los jugos deben ser de verduras y frutas enteras y sin colar, ya que al colar se elimina la fibra. Además, no se le debe agregar azúcar, ya que se pierde todos los efectos beneficiosos de los jugos.

También se pueden usar medicamentos que estimulan el proceso de detoxificación, pero nuevamente, deben ser de buena calidad y supervisados por su médico.

En conclusión, hoy en día, probablemente todos nosotros necesitemos ayudar a nuestros órganos en el proceso de detoxificación, porque con la carga tóxica tan grande que se vive, estos órganos se encuentran abrumados. Pero lo mejor es prevenir. No agreguemos toxinas al cuerpo si podemos evitarlo.

 

Palabras clave: detoxificación, biotransformación, prevención de la toxicidad, carga tóxica

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