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BAJAR DE PESO: ¿ES SOLO UNA CUESTIÓN DE FUERZA DE VOLUNTAD?

Durante los últimos 60 años, todos los expertos en salud, nutrición y ejercicio nos han dicho que estamos gordos porque no tenemos fuerza de voluntad. Estamos gordos porque comemos mucho, no hacemos suficiente ejercicio o ambos. Pero,  ¿eso es verdad?

Los avances científicos en la parte neuro-endocrinológica han demostrado que la fuerza de voluntad, la pereza o la glotonería no son exactamente la causa del sobrepeso y la obesidad.

En estas últimas 3 décadas, estamos viendo un mundo donde cada vez hay más sobrepeso y obesidad, con todas las enfermedades asociadas. Se calcula que en Estados Unidos, el 66% de la población se encuentra en sobrepeso y alrededor del 30% son obesos. En Colombia, estamos alcanzando estos mismos números, aunque con menos personas obesas. Esto probablemente se debe a que cada vez nos dejamos influenciar más por la dieta estándar norteamericana, compuesta de comidas procesadas, llenas de grasas que no son sanas, carbohidratos, harinas refinadas y sal, además de todos los químicos que se agregan a estas comidas.

Por otro lado, estadísticas demuestran que de cada 100 personas que hacen dieta y logran bajar de peso, en los siguientes 5 años, el 95% recuperan el peso perdido, y en muchas ocasiones, aun más de lo que habían perdido. Pero seguimos buscando esos gurús, con sus dietas de bajar 10 o 20 kilogramos en un mes, matándonos en el gimnasio durante 2-3 horas diarias, para luego, al dejar la dieta, subir el peso perdido en un suspiro. Y como nos han dicho que no tenemos fuerza de voluntad, que somos perezosos o glotones, todo esto es culpa nuestra. Encima de la frustración de recuperar el peso, somos culpables de falta de fuerza de voluntad, pereza y glotonería.

Según los estudios científicos, en nuestro cerebro tenemos un punto fijo de peso. Esto quiere decir que el cerebro mide cual es nuestro peso y trata de mantener el peso en ese punto. Cuando hacemos dietas rigurosas, bajas en calorías, y encima hacemos gran cantidad de ejercicio, el cerebro, para evitar perder peso porque esto es un estado de alarma para el cuerpo, baja el estado metabólico basal. Entonces, comemos menos y gastamos más calorías con el ejercicio, y en respuesta a esto, también se reduce el metabolismo basal. El metabolismo basal es básicamente el consumo de energía en reposo. Se produce por todas las funciones para vivir, como la respiración, el latido cardíaco, la digestión, la absorción de nutrientes, los procesos enzimáticos y la regulación de la temperatura. Corresponde a un consumo de unas 1400 a 2000 calorías por día, dependiendo de cada individuo.

Por otra parte, cuando hacemos dietas muy bajas en calorías, empezamos a utilizar los músculos como energía. Literalmente, nos comemos los músculos. Al perder masa muscular, perdemos las mitocondrias porque el músculo es uno de los tejidos con mayor número de mitocondrias. Y las mitocondrias son como las fábricas de energía del cuerpo. Cuando perdemos el músculo, se reduce aún más el metabolismo basal.

Y luego viene el momento soñado de dejar la dieta. Como se redujo el metabolismo basal, empezamos a engordarnos con menos de lo que comíamos antes de empezar la dieta. Este es el motivo de porque recuperamos el peso perdido y más.

Entonces nos preguntamos, ¿Qué se puede hacer para bajar de peso y mantenerse en el nuevo peso logrado? Lo más importante es hacer conciencia de que tenemos que cambiar de hábitos de alimentación y de estilo de vida. Debemos ser consientes de que y cuanto comemos. No pensemos que vamos a hacer una dieta. Pensemos que vamos a cambiar nuestros hábitos de alimentación hacia algo más sano y que permita que los logros que tanto esfuerzo nos ha costado, sean permanentes.

 

Palabras clave: bajar de peso, peso y fuerza de voluntad, hábitos de alimentación sanos, peso y metabolismo

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